
Está hecho, en primer lugar, que todo hombre es un monstruo de dos cabezas. Esa es una verdad universal y no hay nada que podremos hacer para cambiarla. Sin embargo, tampoco existen dudas acerca de la existencia del amor, ese otro monstruo (pero) de sensible belleza, como la de las sirenas, de las ninfas o de los temibles domingos de lluvia.
Quizás vos sos uno de los habitantes de nuestro planeta que no piensa, no siente y ni admite la posibilidad de la existencia del amor. Vos podés decir, por ejemplo, que el amor es una creación humana. Yo argumento que el pan y el whisky también son creaciones humanas y no es por eso que no existen.
Pero hay entre esas dos ideas una relación que hace confusa la miente de las personas: ¿Los hombres - esos gordos tramposos - pueden o no pueden amar?
Evidentemente que pueden, hasta una cucaracha puede llegar a esa conclusión. No obstante, todavía es más cierto que no aman y que mandan esa posibilidad al carajo. Puedo yo enumerar trescientos veinte siete razones para convencerte que los hombres en verdad no aman. Pero no es eso lo que quiero decir.
Te cuento una historia:
Muchos años atrás, en el tiempo en que nos gustaba el fuego y no las bombillas eletricas, Dios se aburrió con el aburrimiento de los hombres y hizo un pedido a uno de ellos. Dios buscó el más feo y más estúpido de los hombres, lo miró y dice:
- Me trae alguna cosa bella.
El hombre entonces salió en busca de la cosa más hermosa que podría existir en la Tierra.
Después de treinta años volvió el hombre para hablar con Dios, y le dice: "de todas las cosas que encontré, esa mujer es la más hermosa."
En ese momento Dios se puso a reír como un loco (yo creo que pensó que todo se trataba de una broma), respiró profundamente y finalmente entendió que el hombre hablaba en serio. Entonces miró al hombre con sus ojos en furia y le preguntó: "¿Qué tiene de bella esa mujer?"
El hombre pidió a Dios algún tiempo para pensar, y se quedó pensando en la respuesta por más o menos tres años, siete meses y veinte ocho días mientras vivía junto a la mujer. Al fin del tiempo, Dios fue encontrar el hombre y hizo más una vez la misma pregunta. El hombre, entonces, patéticamente tardamudeó: "No lo sé."
Dios, que ya andaba medio aburrido en aquellos tiempos, se enfureció y mandó el hombre a la p. que lo parió. Torturó el pobrecito por seis días y cuatro horas y, cuando se cansó, lo separó de su mujer y le dice: “!Sos un loco! Yo crié el cielo, el sol, los mares y tantas otras cosas hermosas, y todo lo que me trae es una mujer. Ordeno que te vas. Solamente tendrás el derecho de poseer tu mujer nuevamente cuando volver con una respuesta."
El hombre entonces se fue. Caminó por toda la tierra (algunos hablan inclusive que no hay un grano de arena que no fue pisado por él), se bañó en todos los mares, miró el sol siete mil trecientos y nueve veces y, en uno de esos días, se quedó sentado en una piedra, miró tristemente a la luna y sencillamente pensó: "¡Que mierda esa luna sin el abrazo de mi chiquita!"
Dios mira y escucha todo lo que hacemos, y por supuesto finalmente entendió el pobre hombre. Creo que no es necesario explicarte todo lo que se sucedió después de ese pensamiento, pues yo sé que sos una persona inteligente. Todo lo que necesito decir es que ese hombre inventó el amor. Se llamaba Testuco Testi y hoy es conocido como El Gran Poeta Testuco Testi, el primer poeta de la humanidad.
Te conté esa historia para decir que en nuestros días no existen más hombres como Testuco Testi. El amor se murió.
La buena novedad es que yo creo que no va a demorar mucho tiempo para Dios quedarse aburrido más una vez.
Ps.: Es bueno decir que yo pensé esas palabras mientras estaba bajo el efecto de una de las creaciones humanas referidas en el inicio del texto. Creo que eso es comprensible, ustedes saben muy bien que en algunos momentos no es fácil soportar la distancia que nos separa de los brazos de una muchacha.